neologismos

Hay una época en que te peleás con la vida y ellos se dieron una buena paliza. Pablo era amigo de Fernando, Martín y César que a su vez conocían a Florencia, Manuel, Natalia y Hernán que iban todos al mismo colegio. Hace mucho que no se encuentran pero Mariano, otro que se juntaba en la plaza, le contó a Fernando que Pablo tiene una marca de ropa alternativa. Según interpretó Natalia la ropa alternativa es como la que usaban Fernando, Martín, César, Florencia, Manuel o Hernán durante su adolescencia y algunos años posteriores, aunque en lugar de ser ropa común modificada o ropa vieja reformada se trataba de prendas producidas en serie, de todos modos se basaban en los mismos recursos: camuflaje, cuadros escoceses, cierres, parches, tela de jean, tachas y toda esa violencia estética que por entonces asustaba, asqueaba o hacía reír a muchos que hoy se animan a utilizarla porque tiene una etiqueta que esponsoriza eventos de deportes extremos o fiestas electrónicas. Fernando era conocido como el extremista, fue vegetariano ortodoxo, participó en campañas contra el servicio militar obligatorio, era capaz de estar horas jugando al tetris con una sola ficha y conoce el interior seis comisarías. Por entonces eran común las razzias, la detención por averiguación de antecedentes y otras formas de prepotencia institucionalizada. Martín era el más conservador de la banda, aunque tenía mucho sentido del humor. Era racista, aunque en realidad todos lo eran un poco, según sus amigos era reflejo de la mentalidad cerrada heredada de su padre y hermanos mayores. Era una hipótesis entre tantas. Los humos se le bajaron cuando Hernán, que tenía un apellido terminado con las letras "sky" se cansó de no entender sus chistes y le propinó una secuencia de golpes cuyas secuelas todavía exhibe en algunas partes de su cuerpo. Martín abandonó la secundaria, pero la pedagogía de los golpes, iniciada por su padre, mantenida por sus hermanos y definida por el taekwondo de Hernán, le sirvió para trabajar unos años de patovica hasta que decidió terminar en un EEMPA para estudiar ingeniería. Recientemente se encontró con Florencia y le comentó de un proyecto para generar energía mediante de la combustión del gas que producen los camalotes, estaba orgulloso de participar en el experimento. Energía limpia, como los puñetazos que le dió la vida. En 1994 César hacía un fanzine, aunque no le importaban mucho los problemas sociales, como a Fernando, lo hacía porque por entonces no había muchos lugares para escribir, sólo las paredes al fondo de las aulas, los baños y demás espacios de interacción literaria previos a Internet. A Florencia le atrajo esa faceta sensible, que Martín no comprendía y que Fernando criticaba por carecer de "mensaje", y fueron novios durante un tiempo. Florencia estudió algunos años comunicación social y desistió porque aseguraba que era demasiado punk para la facultad, no le gustaba leer más de 10 páginas seguidas, prefería dedicarse a escribir. Florencia postuniversitaria comprendió que "el mensaje" del que hablaba Fernando era eso que había que decir en un momento determinado con la intención de crear un diálogo abierto que permita reflexionar sobre un problema para intentar solucionarlo. El mensaje se encontraba en canciones, fanzines, revistas o marcado con birome sobre sus jeans. En los 90s la plaza no tenía tantas luces ni rejas como lo tuvo años después. Todas las tardes Fernando disfrutaba insultando a los curas que ya no acortaban camino por la plaza sino por la vereda de enfrente. Estos episodios trajeron a la plaza varias discusiones teológicas y filosóficas, también aparecieron cartas de lectores en los diarios advirtiendo el peligro inmoral de la juventud. Fernando había tenido una educación religiosa muy estricta y alguna vez le aseguró a Manuel que sus padres habían sentido asco en el momento de concebirlo. Manuel se dedicó al comercio irregular de drogas ilegales, algo anduvo mal y estuvo preso varios años, salió y volvió a entrar por tentativa de robo. Hace unos meses Florencia encontró su nombre en el staff de una revista que editan los internos de la penitenciaría y reconoció su estilo en unos dibujos que había en las páginas centrales. Los dibujos de Manuel se extendían por todos los bancos de la plaza, con aerosol, fibras indelebles y liquidpaper, así como en los baños y pupitres del colegio. En diciembre de 1994 una cuadrilla de empleados públicos removió lo que después la industria del entertainment rotuló como "streetart". Manuel nunca más volvió a la plaza. Los diseños que Pablo manda a estampar para su marca de ropa alternativa están inspirados en los dibujos de Manuel, que a su vez imitaban los trazos y formas utilizados por alguna otra tribu de otras urbes remotas. Pablo todavía tiene fotos de aquellos dibujos de la plaza y Florencia hace poco lo convenció para que le envíe copias a Manuel en la cárcel. Pablo y Manuel habían peleado en 1995, según Hernán fue "por cosas de drogones", y desde entonces se declararon mutuamente una guerra que duró hasta que Manuel dejó de frecuentar la plaza. La pelea dividió durante mucho tiempo al grupo y obligaba a los que se sumaban a tomar posición por uno y otro bando, aunque Mariano, que fue uno de los últimos en acercarse, nunca tomó partido ya que lo único le importaba era Natalia. Ella había salido con ambos y, probablemente por ello, no le parecían merecedores de ningún tipo de apoyo, pero para respetar la voluntad colectiva simulaba estar del lado de Manuel. El mismo año de la pelea Hernán tuvo que viajar a su país natal a cumplir con el servicio militar que en el país de sus amigos estaba siendo eliminado por decreto presidencial. Tampoco volvió a pisar la plaza. Fernando hace poco volvió de un viaje por Latinoamérica y dice que se lo encontró en un pueblito del sudeste mexicano donde trabaja en un grupo de apoyo a las comunidades zapatistas. Dice que los zapatistas son en su mayoría indios que prefirieron morir en armas antes que de diarrea u otras enfermedades de la pobreza. César dejó el do it yourself periodístico y maneja un taxi, uno de los pocos que no suena a Radio 10 y en los que se puede hablar de otros tópicos que no sean el clima, lo mal que maneja el resto del mundo o el culo de esa mina. A Natalia su cola y su perseverancia la llevaron a trabajar a Buenos Aires en espectáculos de revista, cada tanto visita a Florencia que tiene un vivero y un marido camionero. Mariano trabaja como empleado en una empresa de seguridad y ya no le sorprende la estética punk adoptada por los estándares del buen vestir. Algunos de sus compañeros combinan el uniforme símil policía y una cresta ancha, como la que en su adolescencia lo llevó a conocer seis comisarías como a Fernando o Manuel. Cuando Fernando le preguntó por qué trabajaba de vigilante él le explicó que por sus antecedentes penales era una de las únicas posibilidades de tener un trabajo estable y que está juntando plata para irse a la selva mexicana con Hernán.

-;P

Unless otherwise stated, the content of this page is licensed under Creative Commons Attribution-ShareAlike 3.0 License