Literatura copypaste
2169-bullet.jpg

Arte polémico: denuncian una obra y a su autor por "instigación al delito"

La empresa Multicanal SA hizo una presentación ante el juzgado de Osvaldo Barbero contra la intervención colectiva "Pinche Empalme Justo" que fue presentada en la primera Semana del Arte. La obra consta de un stand, folletería y un sitio web que "simula la imagen de una empresa de televisión por cable autoinstalable". Actualmente uno de los creadores se encuentra procesado, aunque la medida fue apelada. ¿Inusual obra de arte emergente o ilícito?

Por Virginia Giacosa (publicado en rosario3.com el 12 de mayo de 2009)

Cuando el plástico rosarino Fabricio Caiazza vio instalada su obra en la esquina de Córdoba y Corrientes nunca imaginó que aquel proyecto –iniciado en 2003 junto con el colectivo de artistas locales llamado Cateaters– lo iba a llevar a declarar ante un tribunal. Y no es que aquello que empezó siendo una intervención urbana tuvo que enfrentar a un jurado de curadores y críticos de arte; la puesta se las tuvo que ver nada más y nada menos que con la Justicia. Una demanda por “instigación al delito” presentada ante el juzgado de 1º Instancia a cargo de Osvaldo Barbero recayó sobre el joven artista que actualmente está procesado, una decisión que su defensa apeló y por lo tanto no está firme. El caso es inédito en el país y la obra fue donada al Museo Castagnino+Macro para que forme parte del patrimonio de esa institución.

“Enganchate a compartir”, es el lema de la intervención urbana “Pinche Empalme Justo”, que participó en marzo de 2005 de la primera Semana del Arte –organizada por la Secretaría de Cultura de la Municipalidad y el Museo Castagnino-Macro–. Montada en el escenario de la calle, la obra está compuesta por un stand, un sitio web, piezas gráficas y merchandansing que representan a una “supuesta empresa de televisión por cable autoinstalable, la única de la República Argentina”. Pero, la seudo imagen empresarial –alimentada de un logo propio y de una serie de instrucciones básicas que suenan a la ridiculización de un manual americano de “hágalo usted mismo”– que ofrece la instalación artística resulta ser sólo una ilusión. Por detrás, no existe una compañía de conexiones clandestinas sino que hay un grupo interdisciplinario de cerca de diez personas que se dedica al arte y a la comunicación.

Pese a que “Pinche Empalme Justo” contaba con el visto bueno de las dos principales instituciones que rigen en el arte plástico en la ciudad, Caiazza tuvo que afrontar un pedido de captura mientras vivía en el exterior y a su regreso al país defender la creación colectiva en los pasillos laberínticos de la Justicia que por estos días y a partir de la demanda de la empresa de conexión de televisión por cable Multicanal SA se dedica a determinar si la acción es una inusual obra de arte o se encuadra en la figura legal de apología del delito. “El juez no está entendiendo la propuesta artística y el marco en el que estaba hecha. No contemplan la obra como totalidad. No abogamos por robar señal de TV ni promover los contenidos televisivos. El eje está en señalar la importancia de acceder a la información y de entender a los medios como nuevos espacios comunes, compartidos con los vecinos o compañeros de trabajo”, argumentó Caiazza en contacto con Rosario3.com.

Entre la ficción y la realidad

El proyecto se pudo ver montado en la esquina de Córdoba y Corrientes durante la primera Semana del Arte en marzo de 2005. Además de la web incluía folletería, un stand con promotores y un foro, donde la gente opinaba y dejaba mensajes. La idea del grupo de artistas fue intervenir los sistemas de comunicación visual, apropiarse del discurso del marketing e ironizar valiéndose de cierta imagen empresarial que daba idea de la creación de una compañía de conexión alternativa de cable que en la realidad es pura ficción. “Del mismo modo que lo hizo el Pop Art en este caso la operación fue tomar la retórica del marketing para visibilizar y hablar de algo que existe y que no generamos nosotros, sino que ya existía y que son las conexiones alternativas a la televisión por cable”, explicó Caiazza.

Aunque al pie del sitio colgado en Internet se lee una advertencia que alerta que “Pinche Empalme Justo” no se responsabiliza por las acciones emprendidas por los visitantes de su página web, que los contenidos vertidos en la misma tienen fines artísticos y de entretenimiento, que se limita a dar visibilidad a un fenómeno social cotidiano, que no se trata de un servicio de conexiones ilegales, ni se lucra con las señales de televisión, la empresa de cable Multicanal S.A no entendió lo mismo y en octubre de 2005 presentó una demanda ante el juzgado de Instrucción N° 13 a cargo del juez Osvaldo Barbero. Incluso, la advertencia aún sigue visible en internet porque la página nunca fue removida debido a una estrategia de la defensa del colectivo de artistas que creyó pertinente que el espacio tenga continuidad en tanto "se trata de una obra de arte".

Según queda sentado en el expediente la compañía denunció que “mediante la página web se ofrecía información instigando a realizar la conexión clandestina de cable, mostrando instrucciones en dicho sitio, acto que resignifica una manifiesta conducta contraria a nuestros intereses empresariales dado que comerciamos con la venta de dicha conexión a nuestros usuarios previo pago de un cánon mensual”.

Por su parte, Caiazza reforzó el carácter artístico de la intervención que pone al descubierto cierta tensión entre la ética y la estética, propia de los movimientos situacionistas y dadaístas en los que el colectivo de arte local se basa para la mayoría de sus producciones. “Simplemente creemos que la información es un derecho fundamental y apostamos a la libre circulación de la misma a través de todos los medios que la tecnología permita a los ciudadanos. El enganche se trata de una alternativa que los usuarios encontraron sobre todo después del 2001 no sólo no abonando la conexión sino compartiéndola con el vecino”, abundó.

Artistas a la Justicia

Lo que para el colectivo “Cateaters” significó trazar un desvío utilizando la práctica estética para producir cambios de sentido, para Multicanal S.A se convirtió en la personificación de una conducta ilegal que los asecha en su negocio desde hace tiempo: “la pinchadura de cable”. Es así que la firma que ya venía realizando campañas de persecusión de estos ilícitos, dando lugar a varias denuncias penales, sumó este reclamo contra el artista por una supuesta instigación al hurto de la señal.

Para Bibiana Alonso, abogada patrocinante de la empresa Multicanal SA, “se trata de una instigación pública a cometer delitos". "Se utiliza internet que es un medio de alcance para todos y que tiene una llegada a muchas personas", explicó Alonso y abundó: "Además, se brindan todas las posibilidades para que alguien se enganche al cable. Aunque no digan que hay que hacerlo, te dicen a través de unos pasos cómo hacerlo y hay cierta alegoría de que está bárbaro".

Si bien para la abogada este tipo de expresión puede ser artística –ya que entiende que el arte no sólo se vale del soporte del cuadro para existir–, Alonso postuló que "de acuerdo a lo que regula la Constitución existen una serie normas que prevén un choque con lo que se entiende por libertad de expresión".

En este sentido, apuntó que a partir de esta causa se abre una importante discusión social acerca de dónde está el límite. Salvando las distancias, la defensora señaló: "¿Qué pasa si yo digo mañana en un sitio web cómo degollar a una persona? Efectivamente hay que poner un límite sobre todo en un medio como internet donde no existen las fronteras".

Por su parte, Guillermo Llaudet, abogado del colectivo de artistas, señaló: "Esto es sencillamente un disparate, no se puede prescindir del contexto del que fue realizada la obra de arte. No hay un compromiso subjetivo ni una motivación de los artistas con el delito que se les imputa, por eso no puede hablarse de una causa penal". Y añadió: "Con este criterio Ricardo Darín debería ser procesado por su participación en la película Nueve Reinas donde daba cuenta de cómo cometer una estafa".

¿Arte emergente o delito?

Se sabe que siempre que existe un arte comprometido con su contemporaneidad y las situaciones sociales que lo rodean las polémicas afloran solas. Para Roberto Echen, curador del Macro y quien debió brindar declaración testimonial en la causa, "no se puede sacar a la obra del campo del arte y traladarla al ámbito judicial desde una denuncia penal".

En este sentido el artista remarcó que "si bien la instalación es provocadora no por eso se comete un delito. El colectivo claramente jugó con un hecho social que existe, antes de eso, la compañía ya tenía miles de usuarios enganchados y lo que los artistas hicieron fue ironizar con ese fenómeno". En tanto, criticó que "la Justicia no asume cuál es el lugar del arte y trate de juzgarlo".

Por último, ratificó que la obra no sólo fue seleccionada para participar de la primera Semana del Arte sino que fue recibida como donación para fomar parte de la colección permanente del Museo Castagnino+Macro.

Copyright 2006 Rosario3 ® Todos los derechos reservados.

Unless otherwise stated, the content of this page is licensed under Creative Commons Attribution-ShareAlike 3.0 License